Cuidando el mármol

El mármol es muy fácil de limpiar: para que brille, simplemente límpialo con un trapo empapado en agua, jabón y lejía. También puede usar jabón de Castilla o una solución a base de amoníaco.

Si tu mármol está realmente muy sucio, prepara una mezcla con 25 g de cloruro de cal, medio litro de agua y un poco de carbonato cálcico. Extienda esta pasta sobre el mármol y déjela actuar durante al menos una hora, luego enjuague bien la superficie.

¡Nunca olvides pulir el mármol después de lavarlo! Para ello, frote la superficie con un paño seco y un poco de carbonato de calcio o talco en polvo.

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Bueno saber: para proteger el mármol de arañazos, cúbralo con una cera transparente.

Quitar manchas

Para quitar las manchas del mármol cúbrelas con un poco de acetona la cual dejarás actuar durante dos o tres horas, luego enjuaga bien. Para las manchas más rebeldes, sin embargo, tendrás que recurrir a un especialista que vendrá a alisar la superficie.

En cualquier caso, ¡incluso el mármol teñido puede brillar! La receta ganadora: jugo de limón, agua oxigenada y alcohol inflamable.

Redescubre el esplendor del blanco

Con el paso del tiempo, el mármol blanco pierde su esplendor. La única solución es frotar la superficie con un cepillo suave y ácido oxálico disuelto en el agua (7 u 8 cucharadas soperas en un litro de agua). Enjuaga bien todo y déjalo secar.

Reparar el mármol

¡El mármol se ha roto! Antes de desesperarse, retire el polvo de los bordes de la grieta, limpie y aplique pegamento epoxi en las dos partes a reparar. Combinar y dejar secar.

Alisar la junta con un producto abrasivo de grano fino, pulir con un papel de lija al agua de grano muy fino y finalmente aplicar una crema de pulido con un bastoncillo de algodón.

Recordar: incluso si lograste repararlo, una vez roto el mármol seguirá siendo frágil.

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